lunes, 5 de marzo de 2012


La pesadez de la claridad























Desde la madrugada
el día se gesta
ruidoso, urbano
 parpadeando ángulos
                 cerrados y obtusos,
que  devorarán al   único pájaro
de alas  desmembradas.


El aire reclama  a los ausentes
desde la intangibilidad de las horas.


Entre  sábanas  transpiradas de insomnio.
soy testigo inmóvil de esta oscuridad
que me  acompaña.


Espero al  hocico del sol  escurrirse
                desde las rendijas de la ventana.


Espero. Espero, condenada por ardores de espinas
incrustadas en mi carne
Espero. Espero  que la campana  más próxima
traiga la primer liturgia de la mañana´
...................................................................................................
Entre laudes lejanas espero. Espero
Sólo espero. Espero, que se disipe la niebla de los despertares.


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